| Propuesta "de Asís a Arantzazu" |
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En distintos momentos de su historia Arantzazu ha sido referente de esperanza, de paz o de revitalización cultural. La pregunta que se hace ahora el Santuario, a principios del siglo XXI, es qué aportación singular puede hacer Arantzazu hoy al mundo que le rodea. La respuesta a esta pregunta se asienta en la síntesis de dos conceptos: ética y Asís. Desde Arantzazu y desde Baketik quisiéramos regar el diálogo interreligioso iniciado en Asís con esta intuición: promover la ética como una espiritualidad laica e interreligiosa, como un punto de encuentro para vivir y convivir en sociedades diferentes y de diferentes. Sobre la roca de los fundamentos del Santuario, todos los valores de Arantzazu se pueden resumir en una idea, la ética: la respuesta de la conciencia a las exigencias que el respeto a la dignidad humana plantea, el primado de la persona, la apuesta de la dignidad humana por encima y por delante de todo, el principal proyecto del ser humano. La comprensión profunda de su sentido elevado, su sublimación, hace de la ética una espiritualidad pre-religiosa y pre-ideológica que, a partir de la misma, respeta y posibilita la opción, la creencia, la confesión y el camino de cada persona y de cada cultura. Arantzazu tiene una voluntad de vinculación a Asís, de encuentro físico y simbólico con esa ciudad y lo que representa. Además de ser la cuna de San Francisco, y el centro de referencia franciscano, desde 1986, esta ciudad se ha proyectado también como la capital mundial del diálogo interreligioso. Representa, en este sentido, un importantísimo avance interreligioso. Asís abre el diálogo. El siguiente paso es que ese diálogo encuentre puntos de encuentro sólidos.
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