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Baketik y la Fundación TAU han organizado la segunda semana sobre África en Arantzazu con el objetivo de identificar propuestas concretas que pueda desarrollar una sociedad civil europea como la vasca para contribuir a la causa de la dignidad humana en África. Para avanzar sobre este objetivo se han trazado dos líneas de trabajo. Por una parte, el curso desarrollado de lunes a viernes para reflexionar sobre formas concretas de colaboración con África, dirigido por el Profesor Mbuyi Kabunda; y por otra parte, un concurso de propuestas dirigido a las organizaciones de la sociedad civil bajo el enunciado “¿qué más podemos hacer que no estemos haciendo para contribuir a la causa de la dignidad humana en África?”.
1. Conclusiones del curso El espacio de reflexión creado durante el curso desarrollado de lunes a viernes y la mesa redonda celebrada el sábado nos ha permitido definir, en torno a tres grandes criterios, un marco en el que situar y orientar la contribución a la causa de la dignidad humana en África: ·Tomar consciencia global de las prioridades La causa de la dignidad humana en África tiene cinco grandes prioridades: educación, sanidad, alimentación (agricultura), Estado (y desarrollo) y modelo económico. Las propuestas para contribuir a la causa de la dignidad humana en África deben iluminarse dentro de esta perspectiva global. Esto significa que, actuar con acciones concretas que, por ejemplo, ayuden a paliar la crisis de la educación, la sanidad o la alimentación, desentendiéndose y sin contemplar la relación directa que estas crisis tienen con el modelo económico, de Estado y de desarrollo, puede ser contraproducente. No quiere esto decir que no deba actuarse en esos campos con propuestas concretas, directas y paliativas, quiere decir que ese tipo de actuaciones debe encuadrarse en una consciencia y en una acción global que también repercuta en las causas estructurales y no sólo en sus consecuencias. ·Potenciar las fortalezas africanas y especialmente su capital humano No se puede desde luego hacer un diagnóstico de la situación africana en dos o tres líneas, pero si, atendiendo a lo que estamos escuchando en las sesiones de las dos semanas sobre África en Arantzazu, tuviéramos que hacerlo obligatoriamente, nos atreveríamos a expresarlo de la siguiente manera: una causa central que explica las injusticias que padece África está directamente relacionada con la imposición histórica y violenta de modelos económicos, políticos, sociales y de desarrollo extranjeros y ajenos a la identidad, la tradición y las potencialidades y capacidades de las culturas africanas. En base a este análisis, sostenemos que cualquier proyecto que quiera contribuir a superar estas injusticias deberá tener en cuenta un criterio rector y transversal: ·Todo lo que se haga por y con África potenciando sus fortalezas tradicionales, su soberanía, su autoconstrucción y especialmente su capital humano será transformador y liberador. Todo aquello que se haga para África y que no potencie su autonomía podrá contribuir a perpetuar injusticias y relaciones de poder desquilibradas. En las cinco prioridades citadas podemos encontrar fortalezas africanas que pueden ser potenciadas. En la educación, en la sanidad, en la alimentación y en la agricultura, en el modelo de Estado y de desarrollo, o en el modelo económico África tiene fortalezas que están relacionadas con sus usos sociales y culturales, sus modos de subsistencia histórica o sus modelos de organización política y social vinculados a sus tradiciones seculares. ·Escuchar y desarrollar el concepto de hermanamiento, allá y aquí La sociedad civil en su contribución a la causa de la dignidad humana en África debe romper el “espejo del príncipe” que le permite mirarse en África desde la superioridad. El concepto de hermanamiento puede ayudarnos a hacerlo. La sociedad civil organizada podría impulsar todo tipo de proyectos de hermanamiento familiar, educativo, empresarial, municipal, sanitario, agrícola, político… que estableciera relaciones de igual a igual y de sentido recíproco, que permitieran intervenir en las cinco prioridades y que estuvieran siempre orientadas a potenciar su capital humano, sus fortalezas y a aprender de ellas. La condición indispensable para poder desarrollar el concepto de hermanamiento y para potenciar las fortalezas africanas y su capital humano es escuchar. Escuchar para conocer, para entender, para aprender y para colaborar sin el prejuicio de la superioridad. La escucha y el concepto de hermanamiento se pueden y se deben desarrollar en África, pero no podemos olvidar que África ahora también está aquí entre nosotros/as. Se expresa en los rostros de desamparo y esperanza de los africanos que emigran y viven en nuestros pueblos y barrios. También en este caso, podemos escuchar, acoger y desarrollar el concepto de hermanamiento. Para todo ello, es fundamental promover la conciencia social, especialmente entre los y las jóvenes y en la educación, y fortalecer la capacidad de incidencia y comunicación de las organizaciones de la sociedad civil. 2. Conclusiones del concurso de propuestas Se han presentado 21 propuestas que resumidas hacen las siguientes sugerencias: ·Cinco propuestas tienen que ver con el ámbito de la comunicación: una primera propone una campaña para agradecer a África contribuciones concretas al primer mundo; la segunda, en la misma línea, sugiere realizar una exposición itinerante sobre África y lecturas colectivas de textos relacionados con la situación de aquel continente, la tercera plantea informar también sobre las experiencias exitosas e innovadoras de África; y otras dos propuestas coinciden en sugerir que los medios de comunicación tengan en cuenta, no sólo a las grandes agencias de noticias internacionales, sino también a los medios africanos. ·Doce propuestas plantean diferentes formas de “hermanamiento” para potenciar las fortalezas africanas: (1) abandonar cualquier forma de injerencia o prepotencia, (2) crear un fondo para la inversión en capital humano, (3) dedicar fondos a proyectos que ya están en marcha, (4) invertir en la infancia y en la adolescencia como eje transversal de la cooperación, (5) animar a las empresas vascas a invertir en y con África, (6) promover hermanamientos municipales, (7) impulsar la solidaridad interfamiliar directa, (8) buscar el compromiso de las universidades vascas en su acción investigadora con el continente, (9) fomentar la conciencia e identidad continental panafricana, (10) apoyar prácticas democráticas y potenciar la sociedad civil africana, (11) dar la palabra a las mujeres en África, y (12) revisar el modelo económico mundial y favorecer la autogestión económica de África. ·Cuatro propuestas de carácter reflexivo o interpelativo: (1) Dejarnos interpelar por la realidad africana, (2) preguntarnos qué puede hacer África por nosotros/as, por nuestra dignidad humana, (3) reflexionar sobre nuestro nivel de bienestar y (4) reducir la sensación fomentada de inseguridad global. El equipo que ha estudiado este conjunto de propuestas, dirigido por el profesor Mbuyi Kabunda ha concluido que todas ellas son valiosas y complementarias y que en lugar de elegir una de ellas, lo que procede hacer es crear un marco de referencia que, englobando a todas ellas, permita definir un plan de acción global, un marco que programe y priorice su desarrollo. 3. Conclusión finalBaketik y la Fundación Tau han decidido abrir, con vistas al próximo curso, un proceso de trabajo y reflexión para concretar un plan de actuación en torno a las siguientes bases: ·Las actuaciones deberán desarrollarse dentro de una consciencia global e interrelacionada de las cinco grandes prioridades que afectan a la causa de la dignidad humana en África: educación, sanidad, alimentación (agricultura), Estado (y desarrollo) y modelo económico. ·El criterio rector de las propuestas de acción que vayan a impulsarse deberá estar guiado por la idea de potenciar las fortalezas y el capital humano de África. ·Estos planes de acción desarrollarán el concepto de hermanamiento, allá y aquí, para romper con cualquier esquema asimétrico, impositivo o de superioridad. Se promoverán, en este sentido, hermanamientos municipales, asociativos, formativos, económicos, empresariales, universitarios, etc. ·La condición indispensable para poder desarrollar el concepto de hermanamiento y para potenciar las fortalezas africanas y su capital humano es escuchar. Escuchar para conocer, para entender, para aprender y para colaborar sin el prejuicio de la superioridad. ·El punto de partida de este programa serán las 21 propuestas que han sido presentadas al concurso organizado con motivo de la II Semana de África. |